El aislamiento SATE corrige el gran defecto de los bloques de ladrillo levantados entre los años sesenta y ochenta: fachadas sin aislar, con los frentes de forjado y los pilares actuando como puentes térmicos por los que se escapa el calor en invierno y entra en verano. Al colocar el aislante por fuera, el edificio queda envuelto de forma continua, también por delante de esos puntos, y la fachada estrena un revestimiento armado con malla de fibra de vidrio y un acabado impermeabilizante. Si está valorando el aislamiento SATE en Fuenlabrada para su comunidad, visitamos el edificio, revisamos el soporte y le explicamos qué remates necesita en ventanas, terrazas y cubierta. Cuando la fachada no admite SATE, por protección o por el tipo de revestimiento, estudiamos la fachada ventilada, que también lleva aislamiento incorporado. Detrás de ORC Rehabilitaciones hay un equipo con más de 25 años de experiencia en construcción.
Fuenlabrada creció sobre todo en los setenta y ochenta, cuando pasó de unos pocos miles de vecinos a más de cien mil, con grandes conjuntos de bloques en El Naranjo, La Serna o el Cerro-El Molino, y más tarde con el ensanche de Loranca, ya de los noventa y dos mil. En los bloques de la primera época, la fachada de ladrillo y los frentes de forjado sin aislar son puentes térmicos que se notan en invierno, y juntas, aleros y petos de terraza suelen pedir saneado. En Loranca las fachadas son más jóvenes y lo habitual es reparar revestimientos e impermeabilizar. Para una comunidad de Fuenlabrada, el SATE y la cubierta son las dos obras que más cambian el edificio.
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